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El fin de la comedia: De qué se ríe un cómico

La segunda temporada que tiene como protagonista al cómico Ignatius Farray sigue la estela de lo ya visto pero con ciertos visos de mejora: Cuando una serie tiene potencial, la primera temporada siempre es superada por la siguiente.

Ignatius Farray, desde su esquina de la comedia alternativa, puede tener la solución para el mal seriéfilo español. Que alguien nos explique por qué con cómicos tan punteros y soberbios cuesta tanto hacer una serie de humor. Por qué en pleno 2017 todavía hay que seguir recordando Museo Coconut o tener que tragar con las comedias costumbristas de Tele5. Por qué cuesta tanto parecerse a Dan Harmon y su Community, o a The Office y tan poco a American Pie. 

Pues Ignatius Farray tiene una fórmula. Una fórmula que ya hemos visto en Louie: Te vas a reír de la pena que doy. Te vas a acabar riendo porque no queda otra. Porque o te ríes o te quedas mirando la pantalla diciéndote: “¿Pero qué estoy viendo exactamente?”. Tal y como maneja sus monólogos, Ignatius te lleva y conduce hasta la risa, midiendo el comentario y preparando el momento. 

Detrás de las cámaras, en el guión y dirección, aguardan Miguel Esteban y Raúl Navarro, ambos ligados a El Intermedio en calidad de guionistas y que ya estuvieron en la primera temporada de El Fin de la Comedia. Este trío consigue la mezcla de surrealismo, absurdo, tristeza y sufrimiento particular.

A Ignatuis es fácil verle ahora en cualquier lado: La Vida Moderna en la SER, Locomundo, ocasionalmente Latemotiv en Cero y ahora la serie El Fin de la Comedia. La comedia alternativa empieza a convertirse en mainstream, Ignatuis debería empezar a pensar por qué camino quiere llevarnos ahora.

 

El Fin de la Comedia tiene un condicionante de reírse de uno mismo que podría considerarse incluso un pilar maestro de la producción. El capítulo final de la primera temporada, en el que Willy Toledo se interpretaba a sí mismo como una persona que se aprovecha de las ONGs y catástrofes mundiales para salir en anuncios es la prueba de ello.

Cada temporada consta de 6 episodios y nunca se sabe si va a haber una próxima. La financiación y medios de los que disponen es muy limitado. La serie, en su mensaje y en su espíritu, es comedia alternativa. Es ese humor que sobrepasa los límites en los que vive para cuestionar cual es la siguiente frontera. Vive en una constante búsqueda del chiste de Carrero Blanco más ofensivo, para saber si de verdad lo es. El Fin de la Comedia debería ser ejemplo.

SobreJose Carmona Gilo

Historiador y periodista. Creador de El Baúl de Kubrick y redactor en Periódico Diagonal.

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