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¿Casi acaba The Big Bang por el machismo de Hollywood?

Tras prácticamente un año de negociaciones, The Big Bang Theory y la CBS acordaron la grabación de dos temporadas más para llegar hasta la duodécima entrega. Los grandes medios de Estados Unidos solo han encontrado dos escollos durante el proceso de renovación: las posibles malas relaciones de los actores y el bajo salario de las actrices.

¿Alguien se imagina que cuando el reparto de Friends firmó sus históricos contratos de 1 millón de dólares por episodio, a Mónica y Phoebe les hubiesen ofrecido una cuarta parte? Inconcebible, sobre todo por que ellas dos participaban tanto o más (dependiendo del capítulo) que Chandler, Ross y Joey.  Pues ese ha sido el acuerdo que se pretendía firmar en Big Bang con Amy y Bernadette, dos personajes co-protagonistas del show.

Los papeles (interpretados por Mayik Bialik y Melissa Rauch respectivamente) entraron en la tercera temporada con poco protagonismo pero al final de la cuarta eran ya parte imprescindible del casting. Desde entonces, según Hollywood Reporter, ambas actrices cobraban entre 175 y 200 mil dólares por episodio. No vamos a juzgar aquí los salarios (desorbitado hasta el más bajo) sino el trato a las mujeres en la industria.

Según filtró el medio ya mencionado además de otros como Variety, las dos actrices se resistían a renovar esos contratos, más aún cuando ahora son las que tienen los hilos argumentales más atractivos girando sobre sus personajes. Mientras que los originales Leonard y Penny están un poco más estancados, los dos grandes giros de la décima temporada han venido de la mano de los dos papeles femeninos.

La solución no llegó tras la cesión de CBS y Warner Bros y retracción al igualarles el salario, sino que han sido sus otros compañeros de reparto los que se han reducido el salario del millón a los 900.000 dólares por episodio. Ese medio millón que se han quitado se lo dividirán Bialik y Rauch para llegar así a -más o menos-  los 450.000 por capítulo, la mitad que el resto de protagonistas. Parece sorprendente – e inquietante- que los productores estuvieran dispuestos a decir adiós a dos papeles protagonistas (e incluso a la propia serie) por no igualar los salarios.

Jennifer Lawrence ya denunció hace un año que ella, la actriz que más ingresa de Hollywood, no alcanza ni la mitad de la cifra que obtiene el actor que más gana. Vemos continuamente avances en los discursos sobre la igualdad de género en el mundo y en la industria del cine y las series, pero la realidad sigue siendo más o menos la misma que cuando nadie ponía el foco sobre el problema.

SobreJose Carmona Gilo

Historiador y periodista. Creador de El Baúl de Kubrick y redactor en Periódico Diagonal.

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