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La evolución digital de King Kong

Una parte de la literatura y del cine siempre ha querido pensar que la Tierra es mucho más espectacular de lo que creemos. Que hay misterios por descubrir y bestias por domar. Poco a poco la globalización va minando esa quimera pero King Kong es inmortal. A lo largo de la historia del cine, su historia ha ido variando, enriqueciéndose y mejorando visualmente hasta llegar a la actual La Isla Calavera. Pero el proceso de evolución empezó hace unos 75 años, cuando la tecnología era lo que hoy puedes apañar con el Windows Movie Maker y el Photoshop. Los monstruos van mejorando pero hay cierta magia innegociable de cada largometraje que se las has visto para solucionar el papel de representar a la bestia más atractiva del cine. Aqui van unos pocos ejemplos. 

King Kong (1933)

La primera aparición de Kong en el cine tuvo tan solo 100 minutos de metraje. Para la historia queda la composición de la banda sonora de Max Steiner, el gran compositor de Hollywood. Usando la técnica de la retroproyección, se consiguió dar vida a la octava maravilla del mundo. 

King Kong vs Godzilla (1962)

Casi 30 años después, desde Asia llegaba este crossover de bestias donde Eiji Tsuburu fue el director de efectos especiales (también conocido por Ultraman). Será la primera vez que Kong aparezca en color, aunque la trama se aleje de la que todos conocemos. Los años pasan (demasiada) factura a una película muy ambiciosa.

King Kong (1976)

Hollywood ya empezaba a mostrar su afición por los remakes y aquí Jeff Brigdes y Jessica Lange protagonizaron de nuevo la historia del viaje a una isla cerca de Sumatra, aunque esta vez no sea un equipo de dirección sino una compañía petrolera. El director fue John Guillermin, de El Coloso en Llamas. La crítica dejó para la historia muchas malas frases aunque encandiló a los espectadores. Pese a que ya se acercaban los años 80, la tecnología digital para la producción fue limitada y se hizo lo de casi siempre: un traje de gorila y maquillaje. Hubo algún apaño tecnológico (un brazo robótico para Kong) pero no como para dar un giro diferente a la cinta. Eso si, la producción asegura que la cabeza de Kong en la imagen que viene a continuación era a escala real

King Kong (2005)

El tercer remake del original, esta vez dirigido por Peter Jackson que aún llevaba consigo el cartel de estrella mundial tras la trilogía de El Señor de los Anillos. Tras El Hobbit puede haberlo perdido. Aquí el CGI si entró de lleno para, de una vez, hacer de Kong una verdadera maravilla. Una película de más de tres horas de duración que quería regocijarse en lo bien que habían hecho al gorila. Jackson, tras haber rodado la batalla del Abismo de Helm, el Ojo de Sauron y otras tantas lindezas y complicaciones, no falló.

SobreJose Carmona Gilo

Historiador y periodista. Creador de El Baúl de Kubrick y redactor en Periódico Diagonal.

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