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Vals con Bashir y la guerra de Ariel Sharon

Un 14 de febrero de 1983, Ariel Sharon dimitía como ministro de Defensa de Israel acusado de haber sido el instigador de las matanzas en dos campos de refugiados palestinos. Vals con Bashir cuenta esa historia. Años después, Sharon fue primer ministro del país. 

Ari Folman publicó en 2008 una película que sirvió para poner rostros a muchos muertos inocentes durante la guerra entre Israel y Palestina. Vals con Bashir, ganadora del Globo de Oro a mejor película de lengua extranjera recupera una historia considerada uno de los mayores genocidios desde el final de la II Guerra Mundial. Las matanzas de la Falange Libanesa a los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, en 1982. Un año después, Ariel Sharon, por entonces ministro de Defensa de Israel, fue acusado de instigador de esa matanza, además de ordenar a sus tropas a no detener la matanza de unos refugiados. Las cifras, siempre variantes, llegan hasta los 3.500 asesinados. Esta es la historia contada en un fantástico documental de la BBC.

La matanza se produjo en un contexto de belicosidad absoluta en Oriente Medio. La Liga Árabe, a través de la Organización para la Liberación de Palestina, declaró la guerra al Estado de Israel, lo que trajo por medio la guerra civil de Líbano debido a la división en el país a luchar contra o con Israel ya que Líbano por aquel entonces era una amalgama de culturas y creencias. La Joya de Oriente la llamaban. De esos polvos, estos lodos.

Vals con Bashir

La película dirigida por el israelí Ari Folman dio un poco más de luz a este asunto. A través de personajes que no recuerdan nada acerca de Sabra y Chatila, se hace un viaje en retrospectiva por Oriente Medio en los años 80, así como a través de la mente de los soldados y los miedos y miserias de la guerra. Juega con la animación y la realidad para mostrar la realidad de una situación extrema y darle más impacto a la violencia. No funcionaría de otro modo, puesto que la violencia en el cine es la tónica diaria y el espectador está más que acostumbrado. Da un giro de tuerca al juego del impacto visual. Y lo consigue.

Estas dos piezas, el largometraje de animación y el documental, forman un pack que hay que disfrutar en conjunto. Un genocidio contra población civil que fue pasado por alto en la conciencia popular pero que volvió a la vida gracias al cine. Sin embargo, no hay que esperar a que el cine cuente historias para denunciarlas años después. Las noticias que llegan de Yemen o de los refugiados sirios hacen ver que estas catástrofes siguen existiendo.

SobreJose Carmona Gilo

Historiador y periodista. Creador de El Baúl de Kubrick y redactor en Periódico Diagonal.

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