Ir a…

Aciertos y errores de Silencio

La nueva película de Martin Scorsese, un proyecto que ha ido postergando los últimos quince años, ha visto al fin la luz. Durante la primera semana en EEUU, no llegó ni al millón de dolares recaudados, habiendo costado 50 millones de producción. ¿Qué falla para que no cuaje en taquilla?

  • La religión en el s.XXI. Los tiempos cambian y Scorsese (74 años) siempre ha parecido saber moldearse. Prueba de ello fue su anterior cinta, El Lobo de Wall Street. Sin embargo, la cuestión de la religión ya no vende en taquilla. La falta de fe o la lucha entre creencias es algo que no atrae al público que suele acudir al cine. Demasiada intensa para funcionar
  • El ritmo. Scorsese con cintas como Uno de los Nuestros, Infiltrados, El Lobo, El aviador… ha demostrado que sabe llevarte a su terreno. Por lo tanto, no es que a Silencio le falle el ritmo, sino que el enfoque del director ha querido ser este. Reflexivo y pausado. El mismo ha reconocido en la promoción que quería que se notase la atmósfera de preguntas difíciles de resolver, de preguntas que van y vienen. Sin duda lo consigue, otra cosa es que eso le vaya a funcionar con el público.
  • La duración. ¿Hay algún tipo de pacto en Hollywood para que las películas lleguen con facilidad a las 2 horas y media? Solo deberían llegar si de verdad son útiles. Scorsese se mueve entre la fotografía naturalista propia de la pintura del s.XIX y un guión escaso. La audiencia de banda sonora ayuda a ese ambiente cargado.
  • Los protagonistas. Puede ser una cuestión de gustos, pero hay que tener muchas tablas en pantalla para aguantar el protagonismo en una película así. Andrew Garfield y Adam Driver, desde luego, están lejos de esos galones.
  • El final. Si el nudo de la cinta ya parece dilatarse demasiado, el final de Silencio se extiende incluso hasta puntos donde la trama principal ya ha finalizado. Cuesta, como espectador, llegar con ganas a los últimos veinte minutos.

Qué funciona

Sin embargo, Scorsese nunca falla del todo y deja cosas positivas en su nueva película.

  • Una visión global del cristianismo. A través de sus 3 personajes principales y de algunos secundarios, Silencio no es una apología del cristianismo ni una crítica devastadora. Usando devotos incondicionales, feligreses inconstantes, curas vehementes y curas apóstatas, Scorsese logra dar una visión amplia de lo que uno puede imaginar del Japón cristiano en el s.XVII.
  • La conversación final entre Liam Neeson y Andrew Garfield. Durante toda la cinta, Neeson brilla por su ausencia y Gardfield le busca desesperadamente. La intensidad y temática del reencuentro es sin duda de lo mejor de la cinta.
  • Fuerte crítica al colonialismo. El guión, escrito entre Scorsese y Jay Cocks (Gangs of New York), es una dura crítica al colonialismo de Europa y al aún vigente eurocentrismo, actualizado en occidentalismo. La religión ha servido muchas veces como identidad nacional y es difícil desligarla de una tierra.
  • Relatos sobre las torturas. La manera en la que se narran las torturas realizadas en Japón a los cristianos son tan originales como desagradables. Silencio ofrece un interesante documento al respecto.
  • Humor made in Scorsese. Insertar situaciones humorísticas en mitad de un contundente drama. Es una de las cosas más difíciles del cine y Scorsese lo logra en algunos pasajes de Silencio.

Con todo eso, la única realidad es el tremendo fracaso en taquilla y una casi segura inexistente presencia en los Oscar.

SobreJose Carmona Gilo

Historiador y periodista. Creador de El Baúl de Kubrick y redactor en Periódico Diagonal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: