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El terrorismo en el cine: Clichés que no pueden faltar

Un mismo patrón para llevar el terrorismo a la gran pantalla

El terrorismo está, por desgracia, constantemente presente en los medios de comunicación y en muchas de las conversaciones que mantenemos día a día. El cine, como reflejo de la sociedad, ha contado en numerosas ocasiones historias sobre actividades terroristas, pero casi siempre siguiendo un mismo patrón.

Buenos, malos y no tan malos

En primer lugar, suele tratarse de un duelo entre los terroristas y los héroes de la historia. Por ello, lo habitual es que los protagonistas reflejen valores positivos, como el coraje, la lealtad o la obediencia a la ley, mientras que los terroristas son personajes que tienden al fanatismo, al sadismo y que no tienen ningún aprecio por el orden y la ley.

En otras ocasiones, el terrorista y el héroe comparten importantes rasgos. A fin de cuentas, John McClane y Hans Gruber, de La jungla de cristal (John McTiernan, 1988), son exactamente igual de soberbios y prepotentes y, desde luego, ninguno de los dos muestra el más mínimo escrúpulo a la hora de matar. Pero las diferencias entre ambos son lo suficientemente relevantes como para que sepamos en todo momento quién es el bueno y quién es el malo: a Gruber no lo mueve nada más que la codicia y, por tanto, se encuentra carente de cualquier valor moral positivo, mientras que McClane es un héroe desinteresado, que se sacrifica por los demás y solo mata a quienes ponen en peligro a inocentes.

Bruce Willis es John McClane en La Junga de Cristal

John McClane (Bruce Willis) en La Junga de Cristal

Sin embargo, cada vez son más frecuentes las películas en las que los terroristas adquieren una mayor profundidad psicológica y moral. Esto podemos relacionarlo con aquellas películas en las que el protagonista es el propio terrorista, como en El viento que agita la cebada (Ken Loach, 2006), o Hunger (Steve McQueen, 2008). De lo que se trata en estos casos es de entender el por qué del terrorismo, una realidad con la que, por desgracia, debemos convivir diariamente.

Las películas sobre el IRA, como las dos citadas, son las que más simpatía muestran por los terroristas, y suelen mostrar a las fuerzas del orden como los auténticos villanos, ejerciendo una opresión asfixiante, así como una represión salvaje, tal y como puede verse en películas como Michael Collins (Neil Jordan, 1996) o En el nombre del padre (Jim Sheridan, 1994).

El terrorismo islámico, el que más nos afecta en los últimos tiempos, no es nunca analizado en profundidad por Hollywood, que está más interesado por hacer propaganda de la guerra contra el terrorismo a través del cine. Sin embargo, en otros países, como Palestina o Israel, que viven el terrorismo de una forma mucho más cotidiana que nosotros, si se han realizado películas que tratan de profundizar en este tema, como Paradise Now (Hany Abu-Assad, 2005) o La burbuja (Eytan Fox, 2006)

Los explosivos, el principal modus operandi

 

Escena de Paradise Now

Escena de Paradise Now

En cuanto a las actividades del terrorista, en la mayoría de las películas de esta temática se produce algún atentado con explosivos. Esto puede relacionarse, en primer lugar, con la enorme capacidad destructiva de las bombas, lo que ayuda a que, como decíamos antes, el terrorista aparezca ante nuestros ojos como un personaje desalmado y cruel. Pero, además, no debemos pasar por alto que son precisamente estos atentados explosivos los que, en la vida real, se producen con mayor frecuencia y los que más preocupan a la población. El cine, como reflejo de la sociedad en que es creado, se hace eco de ello.

El fin del terrorista: catarsis o realismo

Por último, buena parte de las películas sobre el terrorismo terminan con la muerte de los terroristas.

Ello se debe a que el cine es también un medio de catarsis social. De esta forma, los espectadores pueden exorcizar sus temores ante el terrorismo a través de la película, observando como el bien ha triunfado sobre el mal y como el terrorista no volverá a ser nunca más un problema que amenace sus vidas.

No obstante, existen también una gran cantidad de películas en cuyo final se deja entender que la actividad de los terroristas continuará en el futuro. En estos casos, lo que se pretende es recurrir al realismo, por muy crudo que sea, para establecer una conexión emocional con el espectador, al tiempo que contribuir para concienciarle con el problema del terrorismo.

SobreAlejandro Trujillo

3 Respuestas para “El terrorismo en el cine: Clichés que no pueden faltar”

  1. Eva
    04/15/2016 en 11:07 am

    Desgraciadamente una lacra que a lo largo de los años no deja de afectarnos tanto a nivel internacional como nacional. Precisamente echo en falta una mirada al tema del terrorismo en el cine español.

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