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Las mujeres directoras de Hollywood

Se habla poco de la discriminación que hay sobre el 50% de la población: las mujeres

En la última gala de los Oscar se ha hablado mucho de la discriminación que la Academia suele practicar contra los negros, pero muy poco sobre la discriminación que se ejerce contra aproximadamente el 50% de la población: las mujeres. Pero el problema existe y hay un dato que lo muestra a las claras: hasta el año 2010, tras 82 ediciones de galardones, ninguna mujer había obtenido el Oscar a mejor directora. Tuvo que ser Kathryn Bigelow la que rompiera el tabú con En tierra hostil.

Pero los datos son todavía más hirientes si tenemos en cuenta que hasta 1976 ninguna mujer había sido nominada jamás a dicha categoría. Curiosamente, la primera en conseguirlo ese año no fue una estadounidense, sino una italiana, Lina Wertmüller. Su película Pasqualino: siete bellezas aspiraba también a las categorías de Mejor actor (Giancarlo Giannini), Película extranjera y Mejor guion original. Ni que decir tiene que se fue de vacío.

Un dato más: solo cuatro mujeres han sido nominadas a mejor directora en toda la historia de los Oscar. A Wertmüller le siguieron Jane Campion por El piano (1993), Sofia Coppola por Lost in translation y la única ganadora, Kathryn Bigelow, en 2010. Y eso que ha habido mujeres directoras casi desde el comienzo del cine, como demuestran las películas de Alice Guy Blaché, fechadas a finales del siglo XIX y principios del XX.

Mujeres directoras, muchas olvidadas

En Hollywood, la pionera fue, sin duda, Dorothy Arzner, prácticamente la única mujer directora de su tiempo, los años 30 del siglo XX. Antes de ella, cuando la industria aún no estaba construida, otras mujeres como Lois Weber o la propia Alice Guy ya habían dirigido películas en Estados Unidos. Y lo seguirían haciendo después de los años 30. ¿Cómo es posible, entonces, que hasta 1976 ninguna mujer fuera nominada a un premio que existía ya desde 1929? ¿Alguien puede creer de verdad que en esos casi cincuenta años ninguna mujer mereció no ya el Oscar a mejor directora, sino al menos la nominación? La realidad es que se trata de una discriminación generalizada contra la mujer que, desgraciadamente, la Academia sigue perpetuando hoy en día.

mujeres directoras

Supongo que llegados a este punto alguien podría decir que, en el fondo, no es tan extraño ese escaso número de mujeres nominadas porque, en realidad, hay pocas mujeres directoras. Efectivamente, reduciendo el problema a una simple cuestión estadística, es totalmente lógico. Lo que deberíamos preguntarnos es si es realmente lógico que haya muchísimos más hombres directores que mujeres.

Según el Theatrical market statistics, un estudio realizado en 2014 por la Motion Picture Association of America, el 51% de la población de Estados Unidos y Canadá son mujeres, el 52% de los espectadores son mujeres y el 50% de las entradas de cine fueron compradas por ¡oh, sorpresa! mujeres. Así que si la mitad de la población es femenina y la mitad de la población que parece estar interesada en el cine es también femenina, ¿por qué sólo el 4% de las películas realizadas en Estados Unidos durante 2014 estuvieron dirigidas por mujeres?

Una opción para resolver el enigma es que, simplemente, ni ese 50% de mujeres ni ese 50% de hombres que van al cine están interesados en ver películas dirigidas por mujeres y, como no hay demanda, los estudios las ofertan. A mí, sinceramente, no me convence. Más bien me inclino a pensar que la industria de Hollywood es tan profundamente conservadora que aún no se ha atrevido a apostar por las mujeres directoras, temerosa de que el resultado no funcione bien en taquilla. Es decir, no se han atrevido a crear la oferta, pensando que no habrá demanda que la cubra.

Pero la cuestión, por desgracia, no se reduce solo a un asunto económico. El problema radica en que Hollywood aún no se ha dado cuenta de que estamos en el siglo XXI, y sigue pensando como si estuviéramos en los años 30, cuando mujeres como Dorothy Arzner tenían que abrirse paso en una industria dominada por hombres que creían que lo que estaban haciendo era cosa solo de hombres.

SobreAlejandro Trujillo

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