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El bosque de los suicidios

Partiendo de una bolsa llena de clichés nos adentramos en la vida de dos gemelas idénticas cuyo vínculo les avisa de cuando la otra está en peligro

Critica The Forest

Jason Zada se estrena en la dirección con una película catalogada como terror, pero que carece de originalidad y que es incapaz de aprovechar los recursos que le ofrece la propia ambientación elegida, el bosque de Aokigahara, conocido como el bosque de los suicidios, un lugar lleno de misticismo y leyendas a los pies del monte Fuji que los japoneses eligen para suicidarse.

La hermana seria, formal y serena se cruza el pacífico para embarcarse en la búsqueda de su gemela oscura, depresiva y con tendencias suicidas. Llega a Japón para adentrarse en el Aokigahara, a pesar de las advertencias de los lugareños, de que no se puede uno adentrar en el bosque con tristeza en el corazón, la joven lo arriesga todo por su hermana acompañada de un periodista australiano que pretende narrar su historia. El resto de la trama, sin entrar en spoilers, es cuando menos predecible y llena de tópicos y reiteraciones que ya no asustan a nadie.

Nada acaba de encajar en la cinta

La película está protagonizada por Natalie Dormer (Juego de Tronos) que interpreta a las dos gemelas, acompañada en su viaje por Taylor Kinney como Aiden, el periodista australiano. Si bien Natalie Dormer está aumentando su registro interpretativo en los últimos años desde su papel como Ana Bolena en los Tudor, lo cierto es que esta película no le permite lucirse precisamente y su compañero de reparto Taylor Kinney, al que pudimos ver en Crónicas Vampíricas como Mason Lookwood, no acompaña.

Escena El Bosque de los Suicidios

Sin embargo, lo peor es el propio planteamiento visual y en el tono de misterio que no resulta emocionante. No sólo que la historia sea manida, sino que incluso los momentos de susto o de miedo son tan evidentes que no llegan a sorprenderte. Te muestran los cadáveres de los suicidas a la luz del día por lo que cuando cae la noche, no es que los esperes, es que ya los has visto y tienen más aspecto de espantapájaros que de fantasmas. El guión es reiterativo y te aleja del terror para adentrarte en la relación emocional entre gemelos y con giros totalmente innecesarios y que no tienen demasiado sentido en el contexto de la historia. Quizás uno de sus mejores puntos sea la banda sonora, a cargo de Bear McCreary que te sumerge un poco más en esa atmósfera de bosque maldito y repleto de fantasmas, pero sin llegar a salvar la película.

El bosque de los suicidios no pasará a la historia

En definitiva, El bosque de los suicidios puede ser entretenida pero es bastante floja en lo que al terror se refiere y ofrece poca originalidad narrativa, y no sólo porque sea un remake. No es aburrida, ni lenta, pero tampoco engancha porque se reitera en exceso sobre ciertos temas y no penetra en la parte más terrorífica. Además es tremendamente predecible, si has visto alguna película del género te esperas el final en los primeros quince minutos. Partiendo de una idea a priori interesante, que te permite profundizar en el exotismo asiático, todo el misticismo del bosque y de la tradición fantasmagórica japonesa se queda en lo superficial.

Natalie Dormer, Taylor Kinney, Yukiyoshi Ozawa

SobreAndrea Ordonez

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