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La verdad duele

La verdad duele es el regreso de Will Smith tras After Earth

Desde el estreno de la infumable “After Earth” el actor Will Smith andaba falto de papeles de calidad con los que demostrarnos que es un gran actor y aunque la búsqueda ha sido larga no ha resultado fallida.

 

Sin título

Llega a nuestras pantallas “La verdad duele” (Horrible traducción de “Concussion”) la historia del patólogo Bennet Omalu que en el año 2002 descubre el “síndrome post-conmoción cerebral” que afecta al 28% de los jugadores profesional del fútbol americano y los lleva a estados de delirio tan fuertes que optan por el suicidio.

Peter Landesman es el encargado de llevar al cine esta historia sobre fútbol americano, sin embargo el realizador no consigue construir una historia sólida y el film es una continua montaña rusa de emociones que van desde el absoluto aburrimiento hasta un entretenimiento moderado.

"La verdad duele"

Alec Baldwin y Will Smith en “La verdad duele”

El mayor problema del film es el guión, sobre todo en la primera parte de la película. Basado en un artículo y en la historia real del propio doctor, el guión intenta alargar situaciones que, sinceramente, poco nos importan. Tanto inflan el libreto para que la película consiga llegar a las dos horas de duración que lo que empieza como un pequeño thriller acaba convirtiéndose en un telefilm de sobremesa con poco interés, ya que el argumento poco puede interesar en un país donde el fútbol americano es un deporte minoritario.

“La verdad duele” solo consigue hacernos seguir la historia con algo de interés en sus últimos 45 minutos, cuando da un giro hacia el thriller y las conspiraciones gubernamentales y de los líderes de la Liga Nacional de Fútbol.

 

"La verdad duele"

“La verdad duele”

Will Smith nos ofrece uno de sus mejores trabajos gracias a un implacable acento africano que mantiene a lo largo de la película y de diferenciarse al resto de personajes interpretados hasta ahora. El problema es que Smith sabe la potencia de este personaje y de sus posibilidades al Oscar, por eso en muchas de las secuencias le notamos demasiado enfrascado en conseguir esa nominación que acaba por salirse del personaje y perjudicar su interpretación final. El resto de actores que lo acompañan consiguen estar a la altura de un film realizado para lucimiento de Will Smith.

Es, quizás, la banda sonora de James Newton Howard lo que más destaca de este film y es verdaderamente el propulsor de crear la tensión y el ambiente necesarios que el director es incapaz de crear.

En definitiva, un film olvidable que se hace largo y aburrido. Totalmente recomendable para la hora de la siesta.

 

Óscar San Martín

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